lunes 9 de abril de 2007

Under construction - Reinicia debate sobre encriptación

UNDER CONSTRUCTION

Lo mejor de The New York Times

Reinicia debate sobre encriptación

Los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono han vuelto a activar un debate sobre qué tan fuertemente el público y, por extensión, los terroristas y otros criminales deberían poder encriptar sus mensajes electrónicos. La tecnología de encriptación de datos y mensajes se ha convertido en un elemento clave de la seguridad computacional tanto para los negocios como para los consumidores. Desde hace mucho tiempo, los funcionarios de impartición de justicia y las agencias de inteligencia han advertido a los legisladores que no podían descifrar los productos encriptados más fuertes y que, a la larga, se cometerían crímenes que de otra manera podrían haberse prevenido. "A los descifradores de códigos les podemos dar todo el dinero del mundo, pero la tecnología ha rebasado a los descifradores", indicó el Senador republicano Judd Gregg, de New Hampshire, quien se ha reunido con John Ashcroft, el Procurador General de Estados Unidos, y otros funcionarios federales para hacer que se incluyan restricciones sobre la encriptación en la agenda legislativa. El FBI no ha señalado públicamente si los secuestradores que atacaron el World Trade Center y el Pentágono usaron siquiera la encriptación para encubrir sus comunicaciones. Pero Philip R. Zimmermann, creador de uno de los programas de encriptación más populares, conocido como PGP, siglas en inglés de Pretty Good Privacy (Privacidad Bastante Buena), dijo que se sorprendería si esto no fuera el caso.

Gregg manifestó que no presentaría una iniciativa legislativa específica hasta ver qué incluye Ashcroft en la versión final de su amplia propuesta de ley antiterrorista, pero dijo que quiere ver una legislación que ordene a las compañías de encriptación que venden productos en Estados Unidos incluir una "puerta falsa" que permita el acceso gubernamental cuando "un tipo malo o un terrorista" utiliza la encriptación. "Las agencias de impartición de justicia, después de emprender las restricciones de impartición de justicia correctas, tendrán acceso a los datos encriptados", comentó. Las propuestas para tales sistemas, conocidos como "llave en depósito" porque se guardaría una "llave" que abre los mensajes encriptados y se pondría a disposición de las agencias de impartición de justicia, fueron objeto de un amargo debate a mediados de los 90. La Administración Clinton propuso una tecnología popularmente conocida como el "Clipper Chip" que permitiría a las agencias de impartición de justicia tener acceso especial a los códigos y también restringiría la exportación de productos de encriptación fuerte de firmas estadounidenses.

Con el tiempo, sin embargo, la doble iniciativa sobre la encriptación de la Administración fracasó. Las compañías y los consumidores señalaron que no utilizarían un producto que contuviera la posibilidad del acceso gubernamental y argumentaron que los criminales definitivamente no lo usarían; el mismo acopio de llaves en depósito, argumentaron los críticos, se convertiría en el blanco principal de hackers y espías. Además, las compañías de encriptación pudieron demostrar que competidores extranjeros ya estaban elaborando productos de encriptación fuerte que volvían inútil cualquier prohibición sobre las exportaciones. Para cuando llegó a su fin la Administración Clinton, la propuesta del "Clipper Chip" había muerto y se levantó la mayor parte de los controles sobre las exportaciones. Para expertos como Dorothy E. Denning, una maestra de ciencias computacionales de la Universidad de Georgetown que apoyó los esfuerzos de la Administración Clinton para establecer el proyecto de las llaves de depósito, el asunto fue correctamente resuelto y no debería volver a abrirse. Pero Gregg argumentó que el asunto debería volver a abordarse. "Éste es un intento por encontrar un enfoque funcional para este asunto en el cual ambos lados pueden estar de acuerdo", dijo. Está recomendando que el Congreso cree un organismo "cuasi judicial" nombrado por la Suprema Corte que manejaría citatorios por el uso de llaves de encriptación para evitar una de las objeciones al plan original de la Administración Clinton. Pero también reconoció que los criminales y terroristas encontrarían alternativas a cualquier sistema de llaves en depósito. "Nada es perfecto jamás", dijo. "Si uno no hace el intento, nunca lo va a lograr. Si hace el intento, tiene por lo menos una oportunidad". A Zimmerman y muchos programadores más que han introducido productos de encriptación al mercado, los ataques del 11 de septiembre les hicieron reflexionar sobre el balance entre los buenos usos de la encriptación y los malos. "No tengo remordimientos", expresó Zimmerman, cuyo producto se distribuía sin costo a través de la Internet. "Hice esto para los derechos humanos hace 10 años y hoy en día todos los grupos de derechos humanos lo utilizan. Y me siento muy bien por ello".

Por JOHN SCHWARTZ, colaborador del periódico The New York Times Traducción: REFORMA/Lynn Syrett – INTERFACE/REFORMA: Lunes 1° de Octubre del 2001

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